OPINIÓN >

Lo de ayer no debería sorprender a nadie

Es cierto que probablemente nadie esperaba un descalabro de este calibre, pero sí era previsible que este Madrid se estrellase en algún momento

Luka Modrić y Martin Ødegaard
Luka Modrić se lleva la pelota ante la presión de Martin Ødegaard en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League 2024/25 en el Emirates Stadium.
Miércoles, 9 de abril de 2025 - 10:00 | Tiempo de lectura: 3 min

Que sorprenda el resultado, vale, lo compro. Que Declan Rice se saque dos faltas espectaculares de la manga, también. Pero que el Real Madrid sea una verbena, eso no debería pillar a nadie desprevenido. Este desastre lleva gestándose meses.

Es cierto que probablemente nadie esperaba un descalabro de este calibre, pero sí era previsible que este Madrid se estrellase en algún momento. Y ese momento llegó ante el Arsenal, con un claro 3-0 que refleja lo que es este equipo desde agosto: una construcción rota, sin conexión, donde el talento de arriba se diluye sin una base sólida que lo respalde. Han sacado, sacan y seguirán sacando partidos, sí, pero se les exige lo imposible una y otra vez.

Vinicius Junior, Kylian Mbappé, Rodrygo Goes y Jude Bellingham, la mayoría de las veces, no cumplen con lo mínimo a nivel defensivo, y esto acaba hundiendo aún más al equipo. Sería útil que Mbappé y Vinicius se esforzaran por disuadir a los rivales de jugarles a las primeras de cambio por dentro y trataran de evitar que el juego se gire tan fácilmente por ahí. Bellingham aporta en algunos partidos, en otros corre sin mucho sentido y en otros se desconecta por completo. Y Rodrygo… Rodrygo es simplemente un jugador sin ningún talento defensivo. Todo esto es una realidad, pero lo realmente grave no es esto, sino que el Real Madrid no les da nada. Es un equipo que, por norma, no le ofrece ninguna ventaja a sus futbolistas de mayor calidad. Como ya he dicho en otras ocasiones, que un jugador como Dani Ceballos, que no sería titular en casi ningún otro Real Madrid, se hiciese imprescindible, habla de las carencias de este equipo.

El Real Madrid era un equipo que, si quería o tocaba bajar pulsaciones, bajaba pulsaciones. Luka Modrić y Toni Kroos la agarraban y lo conseguían. Y si querían o tocaba meter la sexta marcha, la metían. Cimentaron gran parte de los éxitos del equipo a base de pura inteligencia futbolística. Era un conjunto con mucho centrocampismo y muy, muy, muy, pero que muy bueno en ello. Eduardo Camavinga, Fede Valverde, Aurélien Tchouaméni no están mal, pero este mediocampo pide a gritos a alguien que sea capaz de conectar tres, cuatro, cinco pases seguidos. A Vinicius, Mbappé, Bellingham y Rodrygo se les puede reprochar muchas cosas. A Carlo Ancelotti también. Pero lo cierto es que este equipo no les da nada. Y como Carlo parece que sabía, este equipo no es tan bueno como muchos pintaron. Tienen mucha calidad para resolver, sí, pero para resolver suele haber que generar antes, y este Real Madrid no genera nada. Todo el año ha sido un circo. Con toda esa calidad diferencial, seguirán sacando partidos, pero lo normal era que el castillo de naipes se cayera en algún momento. Yo no me atrevía a descartarlos, porque el Real Madrid es el Real Madrid y tienen tanto talento arriba que… Pero que un equipo como este, que forjó gran parte de su éxito en los Kroos y en los Modrić, decida ser, porque es lo único que puede ser ahora, un equipo de robo y transición, eso ni al más loco se le hubiese ocurrido, pienso. La (misteriosa) mística eran ellos. Lo de ayer no debería sorprender a nadie.

Biografía

Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.