La ida de las semifinales de Copa del Rey entre la Real Sociedad y el Real Madrid fue, en esencia, un duelo entre la presión de los locales y la salida de los visitantes. La Real apretó alto, con intensidad y bien organizada, pero no consiguió incomodar del todo al Madrid. O, al menos, no al nivel que hubiesen querido, seguramente. El equipo de Carlo Ancelotti aceptó el envite y, aunque sufrió en momentos puntuales, salió bastante indemne.
En la primera mitad, al Madrid le costó más encontrar soluciones a través del pase. Progresó, sobre todo, gracias a un Dani Ceballos clarividente, un Vinicius Junior que estuvo en su versión más playmaker, un gran Jude Bellingham ejerciendo de enlace y un Endrick que no solo firmó un golazo, sino que dejó destellos de lo que puede ser en la máxima élite. En el gol, el brasileño controló con precisión para orientarse hacia el remate y definió con el exterior, un golpeo tan difícil (el exterior es una superficie complicada) como interesante porque te permite ocultar la intención hasta el último momento. En el otro extremo, Eduardo Camavinga y Arda Güler. No estuvieron al nivel. El francés tuvo problemas serios con los perfiles, y el turco volvió a quedar en nada, como viene siendo habitual esta temporada.
La Real Sociedad, como de costumbre, encontró su mejor arma en la presión, y desde ahí generó sus ocasiones más peligrosas en la primera parte. Más allá de algún destello que dejaron Brais Méndez y Takefusa Kubo, el que realmente agitó el ataque fue Ander Barrenetxea. Le dio la noche a Raúl Asencio con su capacidad para el uno contra uno y su insistencia en atacarle en diagonal, obligándole a pararse y decidirse por un lado.
En la segunda mitad, el Madrid se mostró mucho más fluido con balón. Solventó con mucha más frecuencia la presión de la Real y logró vivir relativamente cómodo en todos los sentidos. Los de Imanol Alguacil, fieles a su estilo, trataron bien la pelota, pero asumieron pocos riesgos y, si no la hacían desde la presión, poco asustaban. Por cierto, hay que reconocerles a los blancos que volvieron a estar aplicados a nivel defensivo. Tenían un margen de mejora infinito, pero no por eso hay que dejar de darles mérito. Muchas de sus opciones de tocar metal (aparte de lo de Fede Valverde como lateral, pienso), obviamente, pasan por ahí. Por conseguir ser menos vulnerables. Será clave que los de arriba sigan trabajando como últimamente.
La única mala noticia fue la lesión de Dani Ceballos. Justo cuando estaba en el mejor momento de su carrera. Estaba siendo, a su manera y nivel, ese perfil Toni Kroos que tanto necesita el Madrid para ordenar a los buenos. Difícil tarea para Ancelotti. A ver si tira de Luka Modrić. Yo le sigo viendo dinámico, pero no sé. Varapalo enorme para el Madrid y, sobre todo, para el propio Ceballos.
Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.