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Una reacción que bien puede valer una liga

Este Barça no se cae

Robert Lewandowski
Robert Lewandowski celebra el cuarto y definitivo gol del Barça, sellando la victoria sobre el Atlético de Madrid en el Estadio Metropolitano en la vigesimoctava jornada de La Liga 2024/25.
Martes, 18 de marzo de 2025 - 18:30 | Tiempo de lectura: 2 min

El Atlético de Madrid, tercero, llegaba tocado tras el varapalo en Champions y necesitaba ganar para seguir ahí. El Fútbol Club Barcelona, segundo y con dos partidos menos que el Real Madrid, tenía la oportunidad de dar un golpe a La Liga. Y no la dejó escapar. Lo hizo con una remontada que refuerza la sensación de que este equipo, además de jugar un fútbol brillante, tiene carácter. Nunca pierde la fe.

El Barça arrancó bien. Con ritmo, paciencia y mucha precisión con balón, generaba ventajas y atacaba eficazmente la pérdida. Dani Olmo recibía con frecuencia por dentro, sobre todo gracias a Pau Cubarsí, y conectaba con un Lamine Yamal siempre brillante. De hecho, de una gran combinación entre ambos nació la primera gran ocasión del partido: un excelente disparo de Lamine al palo que pudo haber sido el 0-1.

Sin embargo, el partido cambió a partir de un córner que Julián Álvarez forzó en el minuto diecisiete. Al principio parecía una jugada aislada, pero a partir de ahí el Atlético comenzó a crecer. Se replegó en un 1-5-3-2 bajo y compacto, con una gran solidaridad en las ayudas y una clara prioridad: cerrar los espacios por dentro. Los mediocampistas rara vez salían a la banda y se asumía poquísimo riesgo (casi no se metía el pie). Con Antoine Griezmann lanzando transiciones y Julián Álvarez inventándose jugadas de la nada, el Atlético comenzó a acercarse a Wojciech Szczęsny.

El Barça, por su parte, fue perdiendo el ritmo y la paciencia con el balón. En lugar de seguir moviendo al Atlético de un lado a otro para generar desajustes, comenzó a precipitarse. Intentó, muchas veces, hacer lo complicado sin haber desgastado lo suficiente al bloque de los de Diego Pablo Simeone.

En la reanudación, Simeone ajustó. Probablemente temiendo que el Barça, si recuperaba ritmo, le hiciera daño en los giros de juego, reforzó la medular con un 1-5-4-1 en el que Griezmann se sumaba con frecuencia a la línea de medios. Aun así, el Barça dio un paso adelante. Volvió a meterle algo más de ritmo, a ser más paciente, a recuperar más arriba, y Lamine siguió asumiendo galones, sin dejar de intentarlo. Eso sí, el Atlético, aunque perdió amenaza con el cambio de Julián por Alexander Sorloth, seguía sólido. Pablo Barrios hizo un partido enorme, al igual que Griezmann, que, aunque menos móvil que antaño, sigue siendo de una precisión absoluta.

Con el 0-2 del Atleti, el Barça quedó contra las cuerdas, pero entonces apareció Robert Lewandowski. Con un gol que recordó a sus mejores tiempos, inició la remontada. Se lo inventó él solo, hay que decirlo. Del mismo modo que señalamos que últimamente limita al equipo, es justo reconocer que fue su acción la que cambió el rumbo del partido. Sin esa jugada, muy probablemente, la victoria nunca habría llegado.

Este Barça no se cae. Es un equipo que juega de cine, sí, pero también un equipo con garra, que nunca le pierde la cara a los partidos. Así, dio un golpe importantísimo de cara a la pelea por el título. Los de Hansi Flick, como me he hartado de repetir, compiten pese a todo.

Biografía

Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.