Ya van cinco veces en seis temporadas. Desde 2020, Manchester City y Real Madrid se han cruzado en la Champions como si fuera una cita obligada casi. Un duelo que ya se ha convertido en todo un clásico del fútbol europeo. Siempre en rondas decisivas, siempre con partidos memorables y, hasta ahora, siempre con alternancia en el ganador: City en 2020, Madrid en 2022, City en 2023 y Madrid en 2024. Y ahora, en 2025, vuelven a cruzarse. Pero nunca antes ambos equipos llegaron con tantas dudas.
Con los ingleses el análisis es bien sencillo. El Manchester City de Guardiola, que hasta hace no mucho te sometía a niveles extremos, ahora es todo lo contrario. Sin Rodri, el equipo es un flan en todos los sentidos. Y no solo eso: varias de sus piezas clave han pegado un bajón. Bernardo Silva ha caído considerablemente. Gündoğan no es ni la sombra de lo que fue. Kevin De Bruyne sigue siendo el mejor, pero cada vez puede hacer menos cosas. Foden, desde la Eurocopa, ha perdido mucho. Y Haaland, que no es el delantero más autosuficiente del mundo, ha bajado con el equipo. Es importante mencionar que Ruben Dias y el propio De Bruyne se han perdido bastantes partidos, lo que, lógicamente, también ha afectado al rendimiento global del conjunto mancuniano.
El Real Madrid es otra historia. Con Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Bellingham, el equipo tiene una potencia de fuego anormal. Por eso resuelve la mayoría de partidos. Pero dista de ser un equipo fiable. Sin Kroos, ha perdido muchísimo con balón (y, por ende, sin él, claro —Kroos te hacía defender menos y mejor—). Ahora le cuesta más instalarse arriba, las salidas suelen ser más sucias y la velocidad de balón tampoco suele ser la misma. En un equipo donde llevar la pelota rápido a los de fuera tendría que ser recurrente, eso no pasa tanto como debería. Ceballos lo está haciendo muy, pero que muy bien, pero en un Madrid en condiciones normales no sería titular. Camavinga sigue en el mismo punto que cuando llegó. Y a Fede y Bellingham, sin el alemán, se les exige más en la gestación de juego, y ninguno de los dos es eso. Están tirando del carro, sobre todo Jude, pero no son eso. Lo ideal sería que Luka Modrić tuviera cinco o seis años menos, pero me da que eso no va a ser posible.
A todo esto se suma que el Real Madrid no es un equipo al que sea muy complejo hacer correr hacia atrás. Mbappé, Vini, Rodrygo y, a veces, Bellingham quedan lejos de muchas jugadas, y ante equipos de nivel, eso es relativamente sencillo de penalizar. Para prueba, los dos partidos ante el Barça o el del Milan. En el día a día, eso no les afecta tanto porque los equipos son de mucha menos calidad y no pueden castigarlo de la misma manera. Además, el miedo a lo que tiene el Madrid arriba hace que muchos rivales prefieran protegerse antes que arriesgar.
Abajo, el Real Madrid tampoco es fiable (le exige un montón a sus laterales —si juegan los tres de siempre, casi que defienden ellos solos las bandas— y no suele defender bien los pasillos interiores). La tendencia de muchos de sus jugadores de defender hacia adelante no ayuda, Fran no es gran cosa y Rüdiger y Mendy no están tan superlativos como el año pasado. Aparte, las opciones en defensa son mínimas. Sin Militão, Ancelotti ha tenido que recurrir a un flojísimo Tchouaméni y a un Asencio que no tiene mala pinta, pero llega sin apenas partidos en la élite. Alaba había regresado, pero se ha vuelto a lesionar, y para colmo, Rüdiger es duda. La plantilla es cortísima. Carvajal tampoco tiene un relevo natural, y la mejor opción sería Fede, pero eso implicaría sacrificar a tu mejor centrocampista. Otra opción podría ser el mismo Asencio, que podría pasar al lateral. A ver qué decide el italiano, que tendrá que improvisar, porque Lucas (que tenía pinta de que iba a ser titular), que estaba empeñado en convertir a cada extremo izquierdo en una especie de Ribéry, no llega al partido.
Así llega el quinto Manchester City versus Real Madrid en seis temporadas. El Madrid es mejor. El City, un flan. Pero el Madrid también tiene grietas. Si los de Guardiola, que es mejor estratega que Carletto, logran explotar la inoperancia defensiva de los de arriba y tienen largos tramos de balón, tendrán sus opciones. De todas formas, difícilmente veo que el City pueda evitar que los blancos impongan su pegada. Lo que sí está claro es que esta eliminatoria, como siempre, promete.
Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.