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El Barça, directo a semifinales

Un contundente 4-0 y eliminatoria más que encarrilada

Robert Lewandowski
Robert Lewandowski celebra su segundo gol ante el Borussia Dortmund en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League 2024/25 en el Estadio Olímpico Lluís Companys.
Jueves, 10 de abril de 2025 - 23:00 | Tiempo de lectura: 3 min

Tras el descalabro del Real Madrid en Londres, era el turno del Fútbol Club Barcelona. Y los de Hansi Flick no fallaron. Un contundente 4-0 y eliminatoria más que encarrilada.

El Barça salió muy bien desde el principio, con energía y mucho ritmo. Los primeros minutos fueron una tormenta para el Borussia Dortmund, que no podía reaccionar. Luego, esa tormenta cesó, pero el Barça seguía siendo claramente superior. El conjunto alemán apenas podía salir de su campo.

Destacó Iñigo Martínez, que estuvo muy fino con el balón (también sin él, como siempre este año), activando zonas interiores desde el pase y atreviéndose a ir a fijar la siguiente línea, soltando casi siempre con ventaja. Fue clave para mantener la fluidez ofensiva. Rami Bensebaini, el lateral izquierdo del Dortmund, no podía con Lamine Yamal. Si ya es prácticamente imposible frenar a Lamine con ayudas, imagina sin ellas. Y el defensor argelino no las solía recibir. Karim Adeyemi, que salió al encuentro pasadísimo de rosca, no estaba muy por la labor de colaborar. Por otro lado, Frenkie de Jong estuvo muy bien, tanto con pelota como sin ella. Está en un momento buenísimo. Por fin le han dado un buen equipo, y claro, él responde. Raphinha también hizo un gran partido. Como de costumbre, fue incansable a la hora de trazar desmarques. No es que ataque la profundidad, es que la martilla. Qué generoso es (porque como bien dice Álvaro Benito muchas veces, atacar la profundidad, normalmente, es muy ingrato, porque lo más probable es que no vayas a recibir el balón) y qué capacidad tiene de repetir esfuerzos a máxima velocidad. Parece que igual no está con esa determinación de cara al gol de ahí atrás, pero es que no para. Siempre condiciona al rival.

El Borussia se estabilizó un poco tras el cambio de sistema de Niko Kovač, pasando a defender con una segunda línea de cinco. A raíz de eso, de frenar un poco esa sangría, cazaron alguna que otra transición interesante, especialmente cuando la tocaba Julian Brandt, su hombre más talentoso. Sin embargo, la amenaza fue muy escasa y no llegaban a inquietar realmente a Wojciech Szczęsny. Solo al final lo lograron (que ahí sí que generaron de verdad).

En la segunda mitad, el Dortmund no tuvo opción. Nada más arrancar, a partir de un gran pase de Lamine y desmarque de Raphinha, llegó el segundo gol. Lamine asistiendo maravillosamente, Jules Koundé facilitándole la vida un poco (le limpió bastante la diagonal) y Raphinha, cómo no, picando al espacio. Y ahí estuvo Robert Lewandowski para remacharla. Yo soy de los más críticos con el polaco, pero cuarenta goles ya. Muchas veces se echa en falta que gane más duelos, que está ganando muy pocos, y que traze más diagonales para Lamine, pero es que vaya números. Si yo fuese el entrenador del Barça, que por suerte no lo soy, tiraría más veces de Ferran, pero es que es lo que digo: no para casi nunca de hacer goles.

Los más destacados del Barça fueron los mismos que en la primera mitad: Frenkie de Jong, Raphinha, Iñigo Martínez y, sobre todo, Lamine Yamal. También me gustó muchísimo Koundé. Todos estuvieron muy, muy bien, pero claro, es que Lamine estaba en esos días. Y cuando entra en trance, ahí no hay quien le pare. Es el mejor del mundo. Por mucho que tenga diecisiete años, no debe dar vértigo decirlo. Claramente, es el mejor.

Por parte del Dortmund, como en la primera mitad, era tocarla Brandt y todo adquiría un poco más de sentido. Pero más allá de ese detalle, nada. Ni la clarividencia del centrocampista alemán les era suficiente para conseguir asomarse con peligro. En los instantes finales, con el Barça ya relajado y sabedores de que tenían que meter un gol si querían albergar una mínima esperanza para la vuelta, apretaron y generaron.

Si hay algo que se pueda criticar, es que el Barça estuvo un pelín acelerado en algunos momentos, sabiendo que era muy superior y viendo que podía hacer daño en cualquier jugada. Pero bueno, algo normal, el Dortmund incitaba a ello y están con tal dinámica que… bueno.

Diré lo mismo que en el artículo que hice el día de la vuelta de semis de Copa: el Barça puede seguir soñando con el triplete. Con trámite de por medio en Alemania, el mejor equipo del mundo estará en semifinales.

Biografía

Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.