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Muchas cosas positivas que rescatar de Lisboa

El Barça volvió a demostrar que compite pese a todo

Raphinha
Raphinha celebra su gol, el único del partido, que dio la victoria al Barça ante el Benfica en el partido de ida de los octavos de final de la Champions League 2024/25 en el Estádio da Luz.
Jueves, 6 de marzo de 2025 - 23:00 | Tiempo de lectura: 2 min

El FC Barcelona logró un triunfo de enorme mérito en Lisboa, aunque hay que reconocer que sin Wojciech Szczęsny bajo los palos, no habría sido posible. El polaco estuvo inconmensurable, transmitió seguridad en cada intervención y sostuvo al equipo en los momentos más críticos. El Barça vuelve a tener portero. Pero centrémonos en el juego.

El conjunto culé arrancó muy bien. Construía con criterio, apenas perdía balones, hundía al Benfica con pases interiores y le imprimía ritmo al juego. Pero en el minuto 22, todo cambió con la expulsión de Pau Cubarsí. A partir de ahí, el guion tenía que ser otro. Tocaba resistir.

El Benfica tomó algo más el control de la pelota, pero no el dominio real del partido. Generaba muy poco. Prácticamente, solo creaba peligro a través de los envíos largos de Orkun Kökçü, que se incrustaba en la primera línea para lanzar, o de alguna de las peleas de Vangelis Pavlidis. Poco más. El Barça no solo defendía bien, sino que también encontraba (muchas) formas de salir e, incluso, de generar ataques largos. Frenkie de Jong y Pedri me gustaron mucho, y Ronald Araújo estuvo impecable.

En la segunda mitad, Bruno Lage ajustó (empezó a construir con tres —con Álvaro Carreras muy bajo—) y su equipo comenzó a meter mucho más atrás al Barça. Lo hacía, sobre todo, a través del pase fuera, una vía que Lamine Yamal rara vez lograba neutralizar (no es especialmente intenso y su trayectoria debía ser más circular para poder tapar esos envíos). Pero Hansi Flick rápidamente le devolvió la moneda. Introdujo a Raphinha por la derecha, un jugador mucho más comprometido en tareas defensivas, y de esta forma cerró de manera más eficaz esa grieta. Fue precisamente Raphinha quien, tras oler el error del Benfica, aprovechó la oportunidad y anotó el gol que ponía al Barça por delante. Mostró toda la determinación que le faltó en una acción de la primera parte en la que optó por pasar en vez de definir. Se redimió por completo. Ya lleva 25 goles. Es una piraña.

El Barça siguió resistiendo (con una gran defensa de área), y las intervenciones de Pedri fueron un auténtico salvavidas. Con sus contactos, no solo hacía parecer que el equipo no estaba en inferioridad numérica, sino que incluso daba la sensación de que jugaban con un hombre más. Dio otra exhibición.

El Barça volvió a demostrar que compite pese a todo. Lo que hizo después de quedarse con diez fue una clara respuesta de equipo campeón. Muchas cosas positivas que rescatar de Lisboa.

Biografía

Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.