El Real Madrid se impuso al Atlético de Madrid por 2-1 en un partido de ritmo bajísimo. Un duelo (infinitamente) más controlado que vibrante, en el que los blancos terminaron imponiéndose gracias a dos grandes acciones individuales, pero en el que el Atlético, aunque a mí me volvió a decepcionar, tuvo un buen tramo donde llegó a sentirse más cómodo.
El encuentro arrancó con el Madrid dominando y golpeando primero. Rodrygo Goes, tras un pase excelente de Fede Valverde (igual que su partido), desbordó a Javi Galán, que mordió el anzuelo de su puerta atrás (es un defensor muy de impulsos), y acabó sorteando rivales hasta colocarla con la zurda en la escuadra. El Atlético, lejos de descomponerse, fue igualando el asunto a través de un plan claro: bajarle aún más el ritmo al partido. Y lo hizo con éxito. Rodrigo De Paul se puso en modo organizador y firmó un partido sobresaliente, Antoine Griezmann se hundió de altura en bastantes momentos para asegurar la posesión y Julián Álvarez volvió a hacer de Julián. Los de Diego Pablo Simeone fueron mejores durante ese espacio de tiempo y su recompensa llegó con un auténtico golazo del propio Julián, que puso el 1-1 en el marcador.
El Real Madrid, por su parte, manejó la posesión de manera demasiado horizontal, como en parabrisas. La circulación era lenta y de poco riesgo, sin pasar casi ninguna vez por el entre líneas. Todo lo interesante salía de Fede y Rodrygo.
La segunda parte siguió el mismo guion hasta que apareció Luka Modrić. Su entrada dejó claro, una vez más, que el Madrid necesita a alguien que organice su juego. Con él en el campo, los madridistas tomaron el dominio territorial y el Atlético apenas se asomó. Lástima para los de Carlo Ancelotti que Vinicius Junior y Kylian Mbappé estuviesen tan mal, porque con un Atlético tan temeroso y tan tibio (por decirlo de alguna manera) pudieron irse con un botín mayor al Metropolitano. Ni siquiera los cambios de Alexander Sorloth y Ángel Correa, que suelen encender los partidos, lograron alterar la dinámica.
Partido con muy pocas cosas a rescatar. Fede, otra vez brillante como lateral. La necesidad imperiosa del Real Madrid de tener un organizador. Y un Atlético demasiado temeroso. Poco más. Todo se resolverá en la vuelta.
Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.