Si lo del Villarreal fue un golpe en la mesa, lo de eliminar al subcampeón de la pasada edición de la Copa del Rey es, directamente, cargársela. No es que el Mallorca sea mejor equipo, pero es el subcampeón y ya es el tercero de superior categoría que se cargan los de la ciudad del Lérez. Y no lo hicieron de cualquier manera, lo hicieron, otra vez, con sus normas. Imponiendo su juego. Los de Yago Iglesias son un verdadero equipazo.
Como ante el Villarreal, el Pontevedra salió a eso, a mandar. Desde el minuto 0, lo dejó claro. Ellos no se iban a adaptar, iban a buscar dominar desde la pelota, defender hacia delante y meterle al partido el ritmo (bajo) que les interesaba, y así lo hicieron.
El equipo de Yago Iglesias construía con los laterales bajos y los centrocampistas a diferentes alturas, buscando mucho liberar la recepción de Chiqui en la izquierda (con Héctor bajo o con este fijando dentro). Samu Mayo, ayudado por el bueno de Yelko Pino, manejaba el partido con tranquilidad y criterio. Y desde la defensa, Pelayo Suárez, muy agresivo, lo anticipaba casi todo. Pero el verdadero protagonista, cómo no, fue Dalisson de Almeida: un futbolista que parece estar bastante por encima de la categoría en la que juega. Los otros que menciono en estas líneas también (según lo que yo he visto, que es poco), pero es que el de Cabezón de la Sal (Cantabria), ese es otra cosa. Una verdadera joya tienen ahí en Pasarón.
Pues en el minuto 20, el chico Dalisson firmó un golazo (por pensarlo y por ser capaz de ejecutarlo) para abrir la lata. Tras un error en la salida del Mallorca, recuperó la pelota y, desde el medio del campo y cayéndose, coló el balón por encima de Leo Román.
Aunque el Mallorca intentó reaccionar y tuvo alguna situación más que clara, como un intento de vaselina de Abdón Prats que se marchó un pelo desviado, nunca logró imponerse. El Ponte defendía hacia adelante y robaba rápido tras pérdida (en este apartado, estuvieron excelsos Samu Mayo y Pelayo Suárez). Incluso en los pocos momentos donde los visitantes consiguieron salir bien desde atrás, Manu Vizoso, muy seguro tanto bajo palos como con los pies, no pasó apenas apuros.
El gol no cambió el guion. El Pontevedra siguió con su ritmo bajo manejando los tiempos del partido. Antes del descanso, Dalisson tuvo otra oportunidad en una falta directa que no terminó de coger puerta.
El equipo de Yago Iglesias cerró una primera mitad muy completa, con personalidad, compromiso y varios nombres propios, como Dalisson, Samu Mayo y Pelayo, brillando. No incomodaban demasiado al Mallorca (a menos que estuviese claro, apenas buscaban arriesgar pases, sobre todo dentro), pero habían sido claramente superiores.
Tras el descanso, el Mallorca introdujo a Sergi Darder buscando algo diferente. Pero en el minuto 48, el Pontevedra volvió a golpear. Yelko Pino firmó otro golazo, esta vez de volea, tras una jugada coral: robo de Pelayo, transición dirigida por Samu Mayo, pase de Iago Novo para Xabi Domínguez y este encuentra a Yelko en carrera. El vigués, de un toque, la puso en la escuadra. Otro jugador que parece de superior categoría.
El Ponte no bajaba la intensidad. Superagresivos (en el mejor sentido), defendían hacia adelante, apretaban cada mal contacto y no daban un respiro al Mallorca. Pelayo y Mario Gómez estaban intratables atrás, Samu Mayo omnipresente y, mientras, Dalisson seguía brillando. El chaval, como digo, es otro nivel. Sacó muchísimo de casi todo lo que le llegaba e, incluso, dejó un brutal taconazo que sirvió para desbloquear una situación clarísima para el Ponte (un 3 contra 1 que desperdició Álex González).
El Mallorca intentó reaccionar tras el gol, con Darder mejorando la circulación y varios cambios ofensivos en el 66 (entraron Dani Rodríguez, Larin y Muriqi), pero la firmeza del Pontevedra no cedió. Dalisson tuvo una ocasión clarísima desde fuera del área que Leo Román desbarató con una mano espectacular, y en el córner que este concedió tras dicha parada, Garay estuvo muy cerca de marcar.
En el 72 llegó la sentencia. Un error grave de Copete fue aprovechado por Rufo, que había entrado minutos antes. El delantero, queridísimo en Pasarón, interceptó el pase y superó con la izquierda al portero del conjunto dirigido por Jacoba Arrasate.
El Mallorca, abatido, apenas creó peligro. La única acción destacable después de una que tuvo Abdón allá por el 55 fue un remate forzado de Muriqi en el 87. Mientras tanto, el equipo de la «Boa Vila», como comentaba, se había mantenido firme, con Pelayo desbaratando cualquier intento visitante y Samu Mayo que estaba en todas.
Pasarón vibró en otra noche de ensueño más. Dalisson, Pelayo, Yelko, que se fue ovacionado en el 81, y Samu Mayo lideraron un equipo que no solo derrotó al subcampeón de Copa, sino que lo hizo con fútbol, personalidad y un estilo que sigue enamorando. Tienen jugadores de mucho nivel y saben a lo que juegan.
En Pontevedra ya esperan al siguiente rival. Llegan cuerdos, pero se van locos. Pasarón es un manicomio, y el fútbol del Pontevedra es la causa. «¿Quen será o seguinte que vai ter que roelo?»
Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.