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¿Qué le ocurre al City?

Sin Rodri, todo es (mucho) peor

Manchester City
Josep Guardiola i Sala y Rodrigo Hernández Cascante.
MANUEL RODRÍGUEZ
Lunes, 2 de diciembre de 2024 - 19:40 | Tiempo de lectura: 2 min

La caída del Manchester City de Guardiola comenzó, sin duda, en el momento en que Rodri, el reciente Balón de Oro, salió de la ecuación. Rodri no solo era el motor del equipo, era su eje, su máximo jerarca. Metía al conjunto mancuniano arriba, organizaba, recuperaba tras pérdida, apagaba fuegos defendiendo en estático y llegaba al área rival con la calma de quien sabe que siempre puede marcar la diferencia. Por algo se llevó el Balón de Oro. Con su ausencia, el City se desmoronó de golpe y porrazo, perdiendo no solo una pieza esencial para su correcto funcionamiento, sino su identidad misma. El equipo que siempre deslumbraba al mundo con su dominio casi absoluto, ahora parece extraviado, incapaz de ejercer ese control total que tanto les caracterizaba.

Claro que no es solo la baja de Rodri lo que ha derrumbado al City. Kevin De Bruyne, el gran foco de desequilibrio del equipo, también se ha perdido una buena parte de lo que llevamos de temporada. Su falta ha dejado también un hueco gigante. El juego ya no fluye igual y las ventajas se aprovechan peor. Y si bien Haaland sigue marcando goles, él no puede cargar arriba todo el peso del equipo. No es, al menos hoy, un delantero muy autosuficiente que digamos.

A las ausencias de estos dos pilares, aunque ha sido una baja de poco tiempo, se sumó la de Ruben Dias, otro hombre clave, cuya jerarquía y capacidad defensiva también ha echado de menos el City. Su presencia es esencial en un equipo que ahora parece más vulnerable de lo habitual.

Y lo que está sucediendo con Guardiola refleja la magnitud del golpe. En su rostro y en sus actos se nota el desgaste. Después del último partido de Champions, el técnico salió con arañazos en la cabeza y una herida en la nariz, como si estuviera pagando la presión de un equipo que no encuentra su camino. Y ante el Liverpool, en un gesto inesperado para todo el mundo, hizo un seis con las manos, recordando sus títulos de Premier, ante una grada que le cantaba en su contra. Un Pep Guardiola que nunca había mostrado este tipo de reacción. Siempre tan correcto, siempre tan señor. Pero ahora, hasta su serenidad parece haberse resquebrajado.

La pregunta ahora es qué puede hacer Guardiola, un técnico acostumbrado a dar casi siempre con la tecla. Pero esta vez el desafío es distinto. Con lo que tiene, por mucho que sea mucho y bueno, no me parece que tenga demasiado margen de maniobra, la verdad. Si, como todos estos años, quiere aspirar a cosas, lo mejor creo que sería acudir al mercado. Encontrar a alguien que ofrezca la misma jerarquía, esa misma presencia y dominio que Rodri, eso es misión imposible. Pero, al menos, alguien de nivel que pueda ocupar ese rol. Eso mejorará, y mucho, al equipo. Seguro. El tema es que para eso tendrá que esperar hasta el 1 de enero, y el tiempo apremia.

Biografía

Manuel Rodríguez Rosales (Pontevedra, 2001) es estudiante de Turismo. Apasionado del fútbol y siempre tratando de entender los porqués.